Jacob Grimm (1785-1863) y su hermano Wilhelm (1786-1859) nacieron en la localidad alemana de Hanau (en Hesse). Criados en el seno de una familia de la burguesía intelectual alemana, los tres hermanos Grimm (ya que fueron tres, en realidad; el tercero, Ludwig, fue pintor y grabador) no tardaron en hacerse notar por sus talentos: tenacidad, rigor y curiosidad en Jacob, dotes artísticas y urbanidad en Wilhelm.2 A los 20 años de edad, Jacob trabajaba como bibliotecario y Wilhelm como secretario de la biblioteca. Antes de llegar a los 30 años, habían logrado sobresalir gracias a sus publicaciones.
Fueron profesores universitarios en Kassel (1829 y 1839 respectivamente). Siendo profesores de la Universidad de Gotinga, los despidieron en 1837 por protestar contra el reyErnesto Augusto I de Hannover. Al año siguiente fueron invitados por Federico Guillermo IV de Prusia a Berlín, donde ejercieron como profesores en la Universidad Humboldt.1
Tras las Revoluciones de 1848, Jacob fue miembro del Parlamento de Fráncfort.
Jacob Grimm fallecio en 1863 y su hermano Wilhelm en 1859.
Wilhelm Grimm pasó su infancia en la localidad de Steinau an der Strasse, a donde su padre había sido trasladado como funcionario, y acudió junto con su hermano Jacob al Friedrichsgymnasium, una escuela de enseñanza media en Kassel. Posteriormente se inscribió en la Universidad de Marburgo donde estudió derecho con Friedrich Carl von Savigny. Después de terminar sus estudios volvió a vivir con su madre en Kassel. Durante largo tiempo le fue difícil encontrar empleo debido a problemas relacionados con el asma y un padecimiento cardiaco. Desde 1806, se dedicó a reunir junto con su hermano Jacob cuentos e historias populares conocidas en alemán como Märchen, las cuales adaptaron y publicaron. En 1809, se sometió a un tratamiento en Halle con el renombrado médico Reil. Gracias a esto, tuvo la oportunidad de conocer al compositor alemánJohann Friedrich Reichardt, quien lo recibió hospitalariamente. Junto con Clemens Brentano viajó a Berlín, donde vivieron en casa de Achim von Arnim. De regreso a Kassel, conoció a Goethe, quien lo elogió por sus «esfuerzos en favor de una cultura durante mucho tiempo olvidada».
No hay comentarios:
Publicar un comentario